No regalamos peces......


          sino que enseñamos a pescar


QUIENES SOMOS


Christian Kawan, egresado del Tecnológico de Monterrey de la Ciudad de México, se declara discípulo de las iniciativas sociales impulsadas por el Dr. Muhammad Yunus, para sacar adelante a los sectores más marginados de la población de Bangladesh tras su viaje para conocer a fondo a esa extraordinaria organización.

El Premio Nobel de la Paz 2006 hizo posible llevar a los grupos más vulnerables servicios bancarios bajo la forma de microcréditos a una tasa anual de 20% sin garantía, reembolsables a través de micropagos semanales, que benefician a esas personas para autoemplearse, con lo que creó hace más de 30 años al Grameen Bank http://www.grameen-info.org, el primer banco para los pobres y de los pobres, ya que 95% del capital social se encuentra en manos de sus acreditados. Administrado por pobres y, lo mejor, es un banco sustentable al servicio de ellos. Las utilidades se reinvierten en la gente para otorgar más y más crédito, creando así, un círculo virtuoso.


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Christian Kawan, director general de la firma que instala talleres comunitarios

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95% de las acreditadas son mujeres 

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Trabajo artístico del capacitador 

Impulsado por esta filosofía, el Ingeniero Industrial se puso como meta crear un modelo de negocio sustentable para la primera Empresa Social en México. “Es nuestra obligación como empresarios, y un reto que no se puede perder, el crear este tipo de organismos; hacerlos sustentables y entregar el modelo de negocio en forma de una Empresa Social en propiedad a los pobres, es la única forma de romper esa barrera que existe entre la marginación social y el capitalismo”. La "Responsabilidad Social" no existe, es una degradación de la Empresa Social, el verdadero reto es crear "Empresas Sociales". Hay una gran diferencia entre la responsabilidad social y el crear una empresa social. La primera es muy cómoda al no resolver los problemas de fondo y a largo plazo; una Empresa Social se crea para entregársela en propiedad a la gente pobre, si el fundador desaparece, la organización seguirá funcionando de forma autónoma, sostiene.

 

Con la tecnología alemana Eisenkraft, la cual es parte fundamental de los talleres, todas las piezas que trabajan se elaboran con metales en frío. Sin embargo, con este sistema de herramientas manuales se puede producir de manera fácil, estandarizada, con calidad y a bajo costo.

 

Esto sucedió hace 16 años, después de concretar con el fabricante Eisenkraft, que pudiera ser el representante para el servicio post-venta de la marca en México; así sucedió y en 1996 comenzó la venta en expos a particulares como una alternativa de autoempleo.

 

Pero fue hasta principios de 2003, cuando la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) abrió sus programas para que la gente pueda pedir cosas distintas al campo. “Cuando ven que ya no hay más agua para el campo y que no hay terrenos para sembrar, comienza a respaldar proyectos productivos complementarios como una opción para frenar el flujo hacia las ciudades y contener la migración”.

Entraron como una alternativa más; se ampliaron hacia la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el Fondo Nacional de Apoyos a las Empresas de Solidaridad (Fonaes), con lo que cada vez llegaron a sitios más lejanos, municipios muy pobres con gente que vive realmente en la pobreza extrema, que los han visto como una fuente real de empleo.

 

Desde el año 2003 apoyan proyectos productivos. En México hay más de 75 mil comunidades, 10 mil 500 municipios con fuertes rezagos, donde el modelo de negocio que ofrecen se convierte en una alternativa viable para eliminar la pobreza, dándole a la gente la oportunidad del autoempleo.

En cada taller “llave en mano” se incluye capacitación con egresados de institutos de Bellas Artes y con más de 30 años de experiencia en la fabricación de productos de calidad, incluso que han enseñado en el extranjero como indocumentados. Acceso a diseños frescos e innovadores producto del Concurso Nacional de Diseño en Herrería que se lleva acabo anualmente, y cumpliendo con ciertos requisitos podrán adquirir acciones de la Empresa Social quién estará a cargo de la comercialización.

Se destina una inversión de 330 mil pesos con la que trabajan entre 6 y 12 personas que son cabeza de una familia, cuyos beneficiarios indirectos pueden ser de hasta 48 personas, que dependan directa e indirectamente de ese taller.

José Juan Medellín